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Terra
La Coctelera

Vida minina

Tenía unas ansias enormes de morir. Estaba harto de soportar sensaciones. Estaba aburrido de tanta monotonía. No le importaba nada el paso del tiempo: cuando todo lo que acontece es plano, el paso del tiempo se hace imperceptible. Buscaba la forma de poder morir, el suicidio era la única solución. Por mucho que ideara, no podía hacer nada, tenía las manos atadas entre los lazos jurídicos que ahogan la eutanasia. Todo el silencio le turbaba. Tanta oscuridad le asfixiaba. Tanta falta de espacio le claustrofiaba. Tanta insipidez le adelgazaba el alma.
Y cuando ya pensaba que no había nada que hacer, se obró el milagro. La solidaridad se apiadió de él y le ayudó a morir y, cogidos de la mano, se encaminaron hacia la luz cegadora. La luz de los focos del quirófano le cegaba cuando paulatinamente despertaba. La intervención fue escueta y exitosa: le extirparon la muerte sin apenas dificultad.
Una vez superado el infarto existencial, el río de su sangre regaba toda la huerta que sembraba su identidad. Y con la luz de las miradas de los ojos de la gente que le estimaba, sembró el fruto de la vida... o de la muerte. Al fin y al cabo, sólo somos los cuerpos que prestamos a la vida para que descanse...
Buen viaje

Perdición pírrica

Me he levantado con una fiebre terrible. Lo curioso del caso, es que me encuentro bien. No siento ningún síntoma de malestar, simplemente tengo fiebre. He rebuscado por todos los rincones de la casa en busca de algún termómetro. Encontré uno digital, buenísimo, pero no tenía pilas, así que tuve que recurrir al que usaba de niño... Para mí, que el termómetro se quedó fijo en la temperatura febril que sufría de infancia, porque tenía la misma fiebre de entonces. Pero yo recuerdo que cuando tenía fiebre de niño, venía acompañado de malestar general en el mejor de los casos. Tal vez, con el paso del tiempo, nos acostumbramos a las enfermedades, como si nuestro sistema inmunológico mantuviera una simbiosis, un pacto de no agresión, con las enfermedades sostenibles, benígnas. Seguramente firmaron el tratado con la tinta del termómetro, por eso siempre marca la temperatura de la fecha, para que no lo olvide. La cuestión es que me siento ¿bien? No sabría explicarlo. Ni me siento bien ni me siento mal, a duras penas me siento. Pero yo soy mayor, así que muy bueno no tiene que ser, al menos biológicamente hablando; filosóficamente sí, supongo (especulación existencial). Yo tengo un amigo que padeció los mismos síntomas que yo. Después de ir deambulando en busca de ayuda, le diagnosticaron "cambio climático". Una enfermedad venérea, le dijeron. Seguro que fue porque le jodieron todo lo que pudieron y más. Ya hace tiempo que no lo veo, a saber qué ha sido de él. Seguro que se fue detrás de algún agujero negro.
No sé si será un efecto de mi estado febril, pero tengo necesidad de irme a dormir, de descansar.... en paz
(pero hasta mañana)

Enhorabuena: Ha sido

Desde mi más tierna infancia, me apodaron "cabezón", por eso tal vez me identifico tanto con un espermatozoide. La cuestión es que ando navegando por este líquido amniótico esperando el instante de que me paran, o de nacer. Seguramente no habrán periodistas frente al portal de este blog. No es porque no tenga la sangre azul, que a veces, hay reflejos de luz sobre mi sangre que así lo parece, sino más bien porque no creo en la monarquía. Y en lo que no se cree, deja de existir.
En fin, que ya estoy aquí, que he nacido, que ya he sido. He nacido solo, de parto natural. Después de tanto nadar a la deriva, esta isla me vendrá bien para naufragar mis penas, mis deseos, mis vergüenzas. Lo malo es que he nacido bastante mayor. Dicen que si son nueve meses... pero ya se encargó Einstein especular sobre el valor del tiempo, para invertir en bonos, un tanto relativos...
Como cualquier neonato, me quedan muchísimas cosas por aprender... a escribir. Así que espero recibir la visita de tanto que, como yo, necesiten inyectarse en vena alguna dosis de palabras para poder incubar textos que contengan nuestra genética. Así que mis dedos y yo os damos la bienvenida a este rincón escueto.
Gracias por vuestra ayuda para existir... AU